Maratón LVMH! Dibujando mi ruta de « Les Journées Particulières 2016 »

jplvmh_diorCuando hace unos meses me enteré de que este año se celebraría la tercera edición de Les Journées Particulières LVMH (#JPLVMH) me dije a mí misma que tenía que ir. Este evento abre las puertas de las principales Casas del grupo de lujo más poderoso del mundo para mostrar el trabajo artesanal y único que les ha valido el nombre. En las semanas siguientes vi que anunciaban en su web los lugares que recibirían al público de manera excepcional durante el fin de semana del 20 al 22 de mayo.

La apuesta era alta. Casas como Dior, Louis Vuitton, Givenchy, Fendi, Bvlgari, Emilio Pucci, Dom Pérignon y Hennessy abrirían sus puertas en localidades de Francia, Inglaterra, Escocia, España, Italia, Polonia y Suiza. Eran en total más de 50 lugares a visitar en Europa. Un programa de ensueño para aquellos amantes de la moda como yo, sin embargo, imaginé que no era tarea sencilla atravesar esas puertas.

El grupo LVMH diseñó un sistema de “ola de inscripciones” donde las personas podían apuntarse a las visitas mediante su sitio web. Fueron 3 olas en total y en cada una de ellas se abría un número limitado de reservaciones con fecha y hora específicas para un determinado grupo de Casas.

Mi primer paso fue analizar los lugares que me interesaban y ver si se encontraban en Francia, específicamente en París. Luego de eso, hice un cronograma para ordenar bien las visitas durante esos tres días. Creé una cuenta web y comencé con la jarana de las inscripciones. No voy  mentir, fue “la guerra” cibernética. Las olas comenzaban al mediodía y si pestañeabas perdías tu reserva.

En la primera ola conseguí un sitio para la fábrica de cosméticos y cremas de Guerlain, en Chartres, a una hora en tren de París. En la segunda, se me escapó por un click (o varios) la reserva del taller Louis Vuitton en Asnières y en la tercera, si bien perdí Dior, gané la fundación Louis Vuitton.

Los comentarios en la cuenta de Facebook de LVMH eran diversos. Un gran número de personas estaban decepcionadas por lo rápido que se acababan las plazas para las visitas y cuestionaban a la organización si éstas ya estaban destinadas desde un inicio a invitados VIP. Desde el otro lado respondían que las inscripciones eran libres y que además siempre quedaban cupos para las “visitas espontáneas”, es decir, sin reservaciones.

Sin embargo, sí hubo invitaciones a dedo. Yo me encontré con un chico que había aceptado una de las dos invitaciones que llegaron a su escuela para visitar la fábrica de Guerlain el primer día. Por otro lado, debo decir que las visitas espontáneas sí funcionaron, aunque representaban una pequeña cuota para completar un grupo mayoritariamente conformado por gente con reservaciones.

En promedio, cada grupo consistía en 15 personas, 10 con reservas y 5 espontáneos, según pude corroborar in situ. Recién ahí entendí porqué las reservas online volaban en cuestión de minutos, un hecho que generó comentarios negativos por parte de quienes no se aseguraron un lugar.

Pese a todo eso no me dejé vencer. El programa inicial que me había trazado seguía en mi mente y no estaba dispuesta a olvidarlo. Mi estrategia fue tomarme el viernes para estar dos horas antes de la primera visita en las afueras de la Maison Dior. Cuando uno se ha desacostumbrado a levantarse tan temprano, este tipo de misiones cuestan, y mucho. Aún así, apenas sonó mi despertador todo mi ser se apresuró para ir al encuentro de uno de mis sueños de moda.

Durante estos tres días recorrí con y sin reservaciones la Maison Dior, Givenchy, Berluti, Chaumet, la fábrica de Louis Vuitton en Asnières, la fundación Louis Vuiton, el Jardin d’Acclimatation y Guerlain. Ha sido una vivencia inolvidable. Me he sentido súper feliz y afortunada. He alimentado mi curiosidad, he podido descubrir distintos oficios y estuve en contacto con artesanos que brillaban por su pasión. Mi corazón periodístico, aunque sin acreditación para la fecha, hizo que no dejara de hacer preguntas y que retratara todos los instantes posibles (hubo espacios donde las fotos estaban prohibidas por cuestiones de confidencialidad).

El cuidado en la organización fue impecable y la cereza de esta experiencia fue toparme cara a cara con Bernard Arnault,  jefe máximo del grupo LVMH y uno de los hombres más poderosos de Francia.

Se vienen más detalles de mis aventuras en #JPLVMH en lo siguientes artículos 😉

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