Berluti: Muchas manos para un par de pies

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Honestamente, en mi vida había escuchado hablar de Berluti hasta mi primer día en #JPLVMH. Fue ahí que Fabienne, del dream team con el que visité la Casa Dior, nos dijo que le encantaría visitar la casa italiana de zapatos hechos a medida. Me sonó de lo más interesante y viendo que no estaba lejos de la Casa Givenchy que veníamos de visitar, me dije: ¿por qué no?

Primera sorpresa del día, sólo hacen zapatos de hombres (con razón no los conocía jajaja). Sin embargo, algunos de sus modelos masculinos son pedidos por clientela femenina.

Después de subir varios pisos por una escalera circular de madera, llegué al taller de Berluti, ubicado en el distrito 8, uno de los más chics y exclusivos de la ciudad. Aquí, todos sus trabajadores se ponen manos a la obra para hacer de sus calzados piezas irrepetibles.

Fue en este lugar que encontré a la versión francesa de Ryan Reynolds (a mi parecer un poco más joven, ya me dirán si me equivoco). Se me escapó su nombre por el comprensible shock inicial, pero fue él quien nos hizo todo el tour en su condición de maestro zapatero.

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Ryan Reynolds a la francesa

Como parte del recorrido, vimos en un inicio los materiales (con texturas tan raras al tacto que no sabía si soltar los retazos o seguir acariciándolos)

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Cuero de raya, tiburón, vaca, cocodrilo, pitón…

Nada es dejado al azar. Desde el primer contacto con el cliente se aseguran de que su elección sea adaptada a su morfología pero también a su gusto. El acompañamiento es minucioso, por lo que les preguntan cosas como sus sensibilidades en los pies o si tienen algún emblema que quisieran incorporar al diseño.

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Medidas para hacer los zapatos

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Tallado de la horma

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Hormas de cada cliente

 

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El taller estaba inmaculado

El trabajo es manual al 100 %, por lo que aseguran que el resultado es un objeto único. En el taller trabajan hombres y mujeres, y cada uno de ellos tiene una misión particular. La cadena de producción pasa por varias estaciones y vuelve a ser revisada con los ensayos de los clientes.

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Encajando el cuero en la horma

Aquí les dejo esta secuencia de este zapatero. ¡Me encantó el color del cuero que usaba!

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Aquí se ven las etapas de la fabricación:

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Trabajo minucioso

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El hilado es a mano también

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Aquí la colorista, dando los últimos retoques

A mí me pareció una visita muy interesante, sobre todo porque desconocía este mundo. No me imaginaba todo el trabajo detrás ni cuántas manos podían intervenir para sacar un modelo de lujo.

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Modelo futbolero

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La discreta elegancia de Givenchy

Recordar la visita a Givenchy es revivir un glamour apabullante pero la vez discreto. Es un poco de extravagancia, pero toda de negro. Es una elegancia que no ostenta ni daña la retina, sino que simplemente se deja ver.

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Con el golden ticket de la moda, a punto de entrar a Givenchy

Al cabo de diez minutos de dejar la Casa Dior, llegamos a pie con el Dream Team a la Casa Givenchy. Un gran entusiasmo recorría nuestro espíritu después de la experiencia magnífica que acabábamos de vivir. Ese momento no se iba a detener ahora.

Si bien no nos aseguramos con una reservación para la visita (no por falta de ganas, sino por lo rápido que volaron las inscripciones en línea), el hecho de ver a sólo tres muchachas en la fila nos dio la confianza suficiente para seguir nuestra misión de moda.

En menos de una hora de espera nos hicimos del cartón maravilloso que indicaba que nuestro acceso comenzaría a las 12h30. Subir unas escaleras, esperar de pie en el hall donde nos recibía un inmenso retrato en blanco y negro de un hombre guapo… Todo tuvo más sentido cuando nuestra guía, una pulcra y teatral mujer toda vestida de negro, nos dijo que el de la imagen no era otro que Hubert de Givenchy de joven. Fue el actual director creativo de la Casa, Riccardo Tisci, quien encontró esa fotografía en uno de sus viajes e hizo las gestiones para tenerla en la emblemática boutique de la avenida George V.

De pequeña talla y de apariencia rigurosa, nuestra guía nos especificaba al inicio de nuestro paseo de media hora de duración que no estaban permitidas las fotos, como en el caso de Dior. Luego de esa directiva, continuó una bienvenida magistral a una emblemática casa de alta costura. En el ambiente se sentía que la escalera circular con rejas negras y rodeada por muros blancos que subíamos estaba impregnada de historias de desfiles antiguos.

Hicimos un alto en el hall, donde pudimos apreciar por unos minutos la exquisita arquitectura para comenzar en serio el recorrido con un mini video del último desfile de Tisci proyectado sobre lo que aparentaba ser unos espejos en un pequeño salón al que ingresamos casi a oscuras (lo que aceleraba mis ganas de ver todo lo que había en ese lugar).

Nuestro siguiente punto fue una conversación sin palabras con Riccardo Tisci, a quien nunca vimos. En su lugar, puso tres vestidos negros que giraban sobre su eje mientras en el fondo se escuchaba el Ave María (la sincronización de ese instante fue mágica). Tenía frente a mis ojos 3 trajes fastuosos, que develaban horas de trabajo inacabables y una atención a los detalles que rondaba con la obsesión por la perfección.

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© Givenchy #JPLVMH 2016

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© Givenchy #JPLVMH 2016. Por cierto, en este salón descubrieron el techo antiguo original y lo tenían a la vista

El primer vestido de la izquierda tenía un bolero hecho con un sin número de piezas en fieltro que lucía elegantísimo sobre una falda con una estructura singular. El de en medio, era una mezcla de terciopelo en la parte superior con una caída en organza de seda, fruto del ensamblaje de esa especie de elaboradas esferas. Su cinturón con incrustaciones en forma de dientes de tiburón, fue la cereza que completó la tenida. El último resaltaba por su transparencia a mitad de la falda y por la redondez de su figura entre la cintura y la cadera, sin dejar de lado su trabajada cola.

Estos tres vestidos escogidos por Tisci fueron presentados por la dama y por un invitado muy especial: Monsieur Richard, el director técnido de Givenchy, quien lleva 15 años en la Casa. Fue él quien tomó las riendas para llevarnos al siguiente salón donde se encontraban tres trabajadoras. La de la derecha se encargaba de cortar la tela. La segunda, de cabellos oscuros, era la responsable de crear un encaje único haciendo un patrón a manera de collage de otros tejidos junto a otra mujer de origen asiático que no aparece en esta foto. Una mariposa por aquí. Corte. Una flor por acá. Corte. Fue esta segunda mujer quien se mostró calurosa en todo momento, y con la confianza y seguridad que da la experiencia nos relató con total naturalidad sus labores del día a día. Fue también ella quien nos confesó del amor de Tisci por la calaveras.

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© Givenchy #JPLVMH 2016

Nuestro último paso fue hacia el salón contiguo, donde se encontraba  una rubia que no veía lo que bordaba porque todo lo hacía al revés. En ese momento se encargaba de darle forma a una estrella, pero solamente veía los resultados cuando la volteaba. El resto del tiempo se fiaba del instinto de sus manos que conocían de memoria lo que querían obtener.

Antes de despedir la visita, Monsieur Richard sació mi curiosidad sobre qué era lo que se hacía con los vestidos que creaban para los desfiles. Él me contestó que luego de lucirse en la pasarela iban directo al museo que tienen en la Casa, que esos no los vendían pues eran  una especie de muestrario de su trabajo. En ese momento se me iluminaron los ojos por seguir descubriendo más de Givenchy, pero el tiempo se terminó. Volvimos al hall de la escalera maravillosa, descendimos sus escalones y recibimos un librito sobre las historias de los oficios de LV.

Satisfechos con la visita, el Dream Team se despidió también en ese momento. Fabienne y su madre tenían que darle el encuentro a su esposo para iniciar ahora sí las celebraciones por su cumpleaños. Por su parte, Joey iba a reponerse con una siesta luego de haberse levantado súper temprano para hacer guardia desde las 7am frente a la Casa Dior.

En mi caso, yo quería más luego de escuchar que le habían dicho a Joey que hoy iba a ser el día más tranquilo de las visitas #JPLVMH, porque se esperaba un loquerío para el sábado y domingo. Por ahí, en las conversas con el Dream Team se deslizó el nombre de Berluti, de su gran calidad en el calzado hecho a medida y de su tradición italiana. Lo cual fue motivación suficiente para embarcarme en su búsqueda y descubrimiento (felizmente quedaba cerca).

Finalmente, comparto el video que Givenchy colgó en su cuenta Instagram para que hechen un vistazo de cómo se vivió ese día: https://www.instagram.com/p/BFrIsZvLth3/

La vida en Dior

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Vestido diseñado por Raf Simons para su primera colección para Christian Dior en 2012

Desde que me enteré de las puertas abiertas de #JPLVMH de este año sólo podía pensar en una cosa: Dior. Una Casa emblemática que personifica la belleza y elegancia, que viste a las celebridades del momento y que imagino que es el sueño de más de una mujer.

30, Avenue Montaigne

La boutique original donde Christian Dior eligió instalar su imperio de moda se sitúa en la avenida Montaigne, unas de las más exclusivas de París. Ésta comparte vitrina con boutiques como las de Chanel, Louis Vuitton, Dolce & Gabbana, Valentino, Fendi, Versace, Salvatore Ferragamo, entre otras (además del restaurant peruano Manko de Gastón Acurio que se encuentra en la vereda de enfrente).

Mi aventura de moda comenzó a las 8.07 am en los exteriores de la Casa. Durante mi espera frente a un kiosko blanco de LVMH tuve la oportunidad de conocer gente increíble con la que pude hablar largamente de moda. Joey, un estilista estadounidense; Mauricette, encargada de un negocio de distribución de artículos para piscinas, y su hija Fabienne, auxiliar de neonatología. Éramos los primeros de la fila de personas sin reservas, así que puedo afirmar que los cuatro estábamos super afanados por conocer Dior. Incluso, dio la casualidad de que ese mismo día era el cumpleaños del esposo de Fabienne, por lo que las celebraciones se postergaron para después de nuestro tour a Dior.

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Los primeros de la fila en Dior: Joey, estilista americano; las francesas Mauricette y Fabienne (madre e hija) y yo 🙂

Una vez que se abrieron las puertas del número 30, comencé un viaje de ilusión, curiosidad y fascinación en el primer grupo de visitantes. Una fila de trabajadores nos dio la bienvenida a su Casa y a las 10 en punto, una guía nos hizo subir las célebres escaleras donde el modisto celebraba sus desfiles en los 50’s. Algo que me sigue pareciendo increíble fue que Christian Dior sólo estuvo a la cabeza de su Casa de costura durante una década, algo que demuestra el gran impacto que produjo en la moda.

El edificio de estilo neo Luis XVI fue”el preferido del modisto desde siempre”, según señala la web oficial de Dior. Sus muros blancos y grises, techo alto, muebles antiguos y fotos de diferentes épocas generaban un ambiente de exclusividad pero a la vez acogedor. Todo era nuevo para mí, nunca había estado en ese lugar pero lo había deseado desde siempre.

La hora de los talleres

Nuestra primera parada fue el taller de hombres donde uno de sus maestros nos explicó la razón de ser de sus piquetes para armar un traje único a medida.

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Atelier Homme

En la segunda estación se presentó la elaboración de las carteras Lady Dior, cuyo nombre es un homenaje a Lady Di. Los cortes de cuero tenían que encajar perfectamente con molde de madera que se encontraba sobre la mesa, una tarea de precisión y destreza.

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Fineza en cada detalle de la preparación de una Lady Dior

La siguiente estación estuvo a cargo del “Atelier Tailleur” (taller sastre), donde se crean las características chaquetas inspiradas en el NEW LOOK de la marca.

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Mezcla de experiencia y juventud en el taller Tailleur

Lo que sigue se encuentra entre mis puntos favoritos de la visita: el Atelier Fluo. Aquí se crean los trajes para las celebridades ¿Reconocen qué famosa utilizó este vestido? La respuesta viene más adelante.

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Vestido de encaje negro con muchísimas horas de trabajo encima

El trabajo aquí es de una belleza indescriptible. Te das cuenta de que muchas manos han trabajado en estas creaciones con una ejecución impecable.

Si pensaron en una joven actriz oscarizada para el vestido negro, déjenme decirles que estaban en lo cierto. Jennifer Lawrence llevó este traje para la ceremonia del Oscar de este año.

El espíritu de Christian Dior está en los detalles hechos a mano, algo de lo que puede dar fe la bordadora Tomomi Umamura del taller de bordado.

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El fino arte del bordado

Los niños también son mimados por esta Casa con Baby Dior.

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Baby Dior

Una de las cosas que más me gustó del taller de relojes, fue que cuando le preguntaron cuanto tiempo le tomaba una de sus creaciones uno de los relojeros respondió que no estaban apurados, que no trabajan al estrés, que su trabajo requería gran habilidad y calma. Algo muy parecido a lo que se vive en el taller de joyería.

La estación que viene fue uno de los puntos cúspides para mí: el Teatro Dior. Aquí se presentan miniaturas de vestidos de alta costura de la Casa como un pequeño homenaje a la exposición de 1945 del Museo de Artes Decorativas, que ocurrió durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

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Un vistazo a la galería

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Mi color favorito del Teatro Dior

La última parada fue un viaje sensorial por los perfumes de la marca. En un primer momento, una plataforma giratoria mostraba diversas botellas. Luego, en otro ambiente habían muestras de los ingredientes de las principales fragancias en unos bowls de vidrio y finalmente, al pasar a un gran salón, se veía unas vitrinas con diferentes frascos de J’adore y frente a ellos, las artesanas que se encargaban de colocar las cintas en las botellas.

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El hecho a mano da un valor único a cada pieza

Mi querido Dream Team y yo quedamos extasiados con el tour, aunque Fabienne nos dijo que hubiera preferido ver un poco más de “les petits mains” (las pequeñas manos) que hacen posible la alta costura de Dior. Por mi parte, yo me quedé con muchísima información en la cabeza sobre el savoir-faire francés y con ganas de conocer aún más.

Finalmente, ahora que lo pienso, fue un poco raro visitar Dior en esta época en la que aún no cuenta con un director creativo desde la salida de Raf Simons, en octubre pasado. Sin embargo, creo que el alma de Dior se encuentra siempre presente entre los artesanos que vimos ese día.

PD. Al final de nuestro paseo por la casa, que duró una hora y media (lo esperado era una hora), Dior tuvo la delicadeza de darnos un pequeño obsequio. Un detalle para recordar este día siempre.

Maratón LVMH! Dibujando mi ruta de « Les Journées Particulières 2016 »

jplvmh_diorCuando hace unos meses me enteré de que este año se celebraría la tercera edición de Les Journées Particulières LVMH (#JPLVMH) me dije a mí misma que tenía que ir. Este evento abre las puertas de las principales Casas del grupo de lujo más poderoso del mundo para mostrar el trabajo artesanal y único que les ha valido el nombre. En las semanas siguientes vi que anunciaban en su web los lugares que recibirían al público de manera excepcional durante el fin de semana del 20 al 22 de mayo.

La apuesta era alta. Casas como Dior, Louis Vuitton, Givenchy, Fendi, Bvlgari, Emilio Pucci, Dom Pérignon y Hennessy abrirían sus puertas en localidades de Francia, Inglaterra, Escocia, España, Italia, Polonia y Suiza. Eran en total más de 50 lugares a visitar en Europa. Un programa de ensueño para aquellos amantes de la moda como yo, sin embargo, imaginé que no era tarea sencilla atravesar esas puertas.

El grupo LVMH diseñó un sistema de “ola de inscripciones” donde las personas podían apuntarse a las visitas mediante su sitio web. Fueron 3 olas en total y en cada una de ellas se abría un número limitado de reservaciones con fecha y hora específicas para un determinado grupo de Casas.

Mi primer paso fue analizar los lugares que me interesaban y ver si se encontraban en Francia, específicamente en París. Luego de eso, hice un cronograma para ordenar bien las visitas durante esos tres días. Creé una cuenta web y comencé con la jarana de las inscripciones. No voy  mentir, fue “la guerra” cibernética. Las olas comenzaban al mediodía y si pestañeabas perdías tu reserva.

En la primera ola conseguí un sitio para la fábrica de cosméticos y cremas de Guerlain, en Chartres, a una hora en tren de París. En la segunda, se me escapó por un click (o varios) la reserva del taller Louis Vuitton en Asnières y en la tercera, si bien perdí Dior, gané la fundación Louis Vuitton.

Los comentarios en la cuenta de Facebook de LVMH eran diversos. Un gran número de personas estaban decepcionadas por lo rápido que se acababan las plazas para las visitas y cuestionaban a la organización si éstas ya estaban destinadas desde un inicio a invitados VIP. Desde el otro lado respondían que las inscripciones eran libres y que además siempre quedaban cupos para las “visitas espontáneas”, es decir, sin reservaciones.

Sin embargo, sí hubo invitaciones a dedo. Yo me encontré con un chico que había aceptado una de las dos invitaciones que llegaron a su escuela para visitar la fábrica de Guerlain el primer día. Por otro lado, debo decir que las visitas espontáneas sí funcionaron, aunque representaban una pequeña cuota para completar un grupo mayoritariamente conformado por gente con reservaciones.

En promedio, cada grupo consistía en 15 personas, 10 con reservas y 5 espontáneos, según pude corroborar in situ. Recién ahí entendí porqué las reservas online volaban en cuestión de minutos, un hecho que generó comentarios negativos por parte de quienes no se aseguraron un lugar.

Pese a todo eso no me dejé vencer. El programa inicial que me había trazado seguía en mi mente y no estaba dispuesta a olvidarlo. Mi estrategia fue tomarme el viernes para estar dos horas antes de la primera visita en las afueras de la Maison Dior. Cuando uno se ha desacostumbrado a levantarse tan temprano, este tipo de misiones cuestan, y mucho. Aún así, apenas sonó mi despertador todo mi ser se apresuró para ir al encuentro de uno de mis sueños de moda.

Durante estos tres días recorrí con y sin reservaciones la Maison Dior, Givenchy, Berluti, Chaumet, la fábrica de Louis Vuitton en Asnières, la fundación Louis Vuiton, el Jardin d’Acclimatation y Guerlain. Ha sido una vivencia inolvidable. Me he sentido súper feliz y afortunada. He alimentado mi curiosidad, he podido descubrir distintos oficios y estuve en contacto con artesanos que brillaban por su pasión. Mi corazón periodístico, aunque sin acreditación para la fecha, hizo que no dejara de hacer preguntas y que retratara todos los instantes posibles (hubo espacios donde las fotos estaban prohibidas por cuestiones de confidencialidad).

El cuidado en la organización fue impecable y la cereza de esta experiencia fue toparme cara a cara con Bernard Arnault,  jefe máximo del grupo LVMH y uno de los hombres más poderosos de Francia.

Se vienen más detalles de mis aventuras en #JPLVMH en lo siguientes artículos 😉

Vestidos como objetos del deseo – Fashion Forward

Volver al Museo de Artes Decorativas (Musée des Arts Décoratifs – 107, Rue de Rivoli 75001) era una tarea obligada para mí. Durante mi primera visita a París, la parte dedicada a la moda estaba vacía pues no es parte de una exposición permanente (lamentablemente). Así que apenas vi unos afiches en el metro sobre la muestra “Fashion Forward, 3 siècles de mode” (1715-2016) mi adrenalina por la moda se disparó a mil.

Mi fascinación por la moda es visceral, así que apenas pisé el museo otra vez me sentí llena de energía. Siento que hay muchas historias detrás de la moda, y eso es algo que me emociona. El museo tiene una arquitectura hermosa que de por sí hace que cualquier muestra sea impresionante y, por cierto, es parte del Palacio de Louvre. Al recorrer sus intrincados pasillos se nota el gran cuidado puesto en esta exposición. La investigación al detalle explica los materiales utilizados, estilos y hasta un poco del contexto político de la época.

Para mí, Fashion Forward ha sido un viaje en el tiempo. He podido ser testigo de que 3 siglos atrás las mujeres podían tener cinturas imposibles, algo evidenciado por sus diminutas prendas. Ver los corsets y toda la parafernalia que había bajo sus faldas en vivo y en directo es algo alucinante. Muchos de los estampados florales, a rayas y las diversas texturas de las telas en exhibición pueden ser usados en nuestros días sin ningún problema. Realmente es cierto eso de que la moda es cíclica.

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Sin dudas, la parte que más me gustó fue el despligue del gran hall donde un sin número de escalones sostienen más de un centenar de maniquíes que portan exquisitos modelos de marcas como Dior, Chanel, Balenciaga, Paco Rabane, Yves Saint Laurent… Mi lugar favorito del hall es donde se encuentra al centro el mítico vestido del New Look de Dior  en 1947 que muestro aquí abajo.

 

Para que tengan una mejor idea de mi parte favorita del hall hagan click en este video que hice de Fashion Forward

Aquí, otros vestidos que figuran entre mis favoritos:

 

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Karl Lagerfeld para Chanel

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Karl Lagerfeld para Chanel

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Paco Rabane

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Dior

 

¿Quién puede quedar indiferente después de ver estas piezas? A mí me dan ganas de vestirme así todos los días.